jueves, 27 de marzo de 2014

Juegos "deshilachados".

Estos días he profundizado un poco en algunos de los juegos que citaba en el hilo anterior. Incluso el grupo ha retomado su habitual regularidad, enfrascándonos en la gran campaña del Supreme Commander (abajo podeis verla). O sea, que la actividad lúdica está de vuelta. Sin embargo, en estos casos no puedo evitar una sensación un tanto agridulce...

Realmente, tanto el SC como el Lincol´n Wars me parecen (parecieron) buenos juegos. Tienen sistemas interesantes, a veces adaptados de otros (Krieg, Hitler Wars, Stalin Wars...), que solucionan pegas y hacen más atractivos formatos y escalas que podían dar "problemas". De hecho, pretenden ofrecer la recreación de amplios períodos casi en una sentada, nada menos!


Así que, como sabéis, nos encontramos ante el típico "hex and counters" con su tablita de combate y sus zocs (SC) o el confortable "card driven" al uso (LW). Eso está bien, pero además no se limitan a la mera "adopción" de mecanismos sino que también aportan ideas frescas. A veces sencillas como unos simples señuelos para aumentar el "fog of war" o el énfasis en el carácter político de muchos de los eventos que trufan el juego. Cual es el problema, entonces?

Pues que, en mi opinión, ambos parecen haber sido "entregados" (que no terminados) antes de tiempo. Resulta que muchas de esas buenas ideas coexisten con amplios agujeros en las reglas, dando la sensación de que han sido sido situadas más sobre un tapete cosido a retazos que sobre una tela armoniosa.


Son conocidos los fallos de edición del Supreme, que requirieron el envío de una "actualización" que, prácticamente, volvía a ser el juego entero. Pues bien, aún así, muchos de los huecos siguen sin haberse hilvanado. Por ejemplo, esa atractiva opción de recrear una guerra estratégica sencilla (bombardeos, convoys, transporte de tropas) resulta que puede posibilitar acciones bastante extrañas como desembarcos en Alemania en 1940, la ocupación del África francesa sin pegar un tiro (Ay, si Mussolini lo hubiera sabido!) o no preocuparse demasiado de los suministros.
Por no hablar de un colapso de Italia que parece fácil de conseguir. La verdad, siempre creí que el juego no daba para cinco jugadores pero ahora me planteo incluso si el transalpino tendrá mucho que hacer en una campaña larga como ésta. Veremos.


En cuanto al Lincoln, pues... más de lo mismo. Me gusta la idea de poder usar las cartas para asuntos muy variados (como en el Virgin Queen, por ej), incluido un "pool" de recursos logísticos que administras en combate (últimas dos cartas de la imagen inferior. Foto de la BGG), o la citada capacidad de los políticos para marcar la agenda militar (geniales los sediciosos, con valor negativo que, aunque no quieras, tienes en el mazo y te pueden drenar esos preciosos puntos de "apoyo").


Por otro lado, también encuentro lograda la simplificación de la guerra estratégica o la gestión de las tropas a partir de la promoción/degradación de generales según la marcha de las campañas o las "intrigas palaciegas". Pero otra vez hay sombras en lo más básico (se permite el asalto a través de un río? puede una unidad de caballería "arrasar" a otra?) o varias erratas en mapa y cartas que hubiese sido imprescindible corregir.
Y mientras, los hilos de dudas en BGG siguen creciendo. De hecho, hay quien temía explícitamente que nos encontráramos ante un "nuevo Supreme Commander"...


No quiero decir que sean realmente injugables y, quizá, a medida que los controlemos más se vayan "puliendo", pero si que exigen un seguimiento exaustivo de mensajes y contramensajes que no resulta digno de una presentación profesional (por no hablar de los errores en los componentes básicos), con lo cual, a menos que seas un forofo del tema, pues... Y aunque obviamente esto ya ha ocurrido en el pasado, no sólo con juegos de revista sino también con productos de grandes compañías (Halls of Montezuma, por ej. que sigue sin tener unas reglas online definitivas), nunca me pareció tan "esencial", tan primario.

Con frecuencia, suele hablarse de ésta como una de las épocas doradas del Wargame. En muchos sentidos lo es. Las empresas sacan (o anuncian) proyectos interesantes constantemente. Proliferan revistas sobre el tema e incluso proyectos cien por cien españoles parecen consolidados.
Cómo explicar, pues, el prematuro "abandono" de estas criaturas lúdicas? O el desinterés que, en algunos casos, parece asentarse en sus diseñadores/desarrolladores? Se trata de de mantener una oferta constante que fidelice clientes, de una mera necesidad de resultados cuantitativos en esta sociedad cada día más acelerada y delirante? O, simplemente, es que nos hemos vuelto más "picajosos"?



The End.

lunes, 17 de marzo de 2014

Partiditas furtivas. (2ª)

Este trimestre hemos jugado muy poco. Diferentes razones han coincidido para que nuestro plan semanal se haya visto bastante alterado. Así que, en vísperas de diseñar nuestra ofensiva lúdica de primavera, aún ni hemos decidido la mayoría de los que le vamos a dar.

Con todo, sacando tiempo de aquí y alla he podido "testear" alguna cosa. Cuando los haya jugado más espero poder comentarlos.


El que más he probado ha sido el Cruzada y Revolución: Siete partidas contra cuatro adversarios diferentes. Franquista la mayor parte de las veces (sniff).
Aún así, sólo una vez llegamos a la fase de ejércitos por lo que no puedo tener conocimiento completo pero lo que he ido viendo me ha encantado. Sobre todo la capacidad de mantener a los dos bandos al borde del abismo desde los primeros momentos. Junto a los mensajes que he ido intercambiando con su diseñador, siempre amable y dispuesto a responder a mis dudas y comentarios. Una gozada!


Otro que apenas he comenzado a catar ha sido el Lincol´n Wars. Todavía no tengo claro del todo lo que me espera pero la verdad que el sistema, haciendo hincapié en condicionantes personales y políticos más que en militares, me pareció súper interesante y digno de conocer (y de aplicar a otras épocas). También su combate sin dados o la posibilidad de jugarlo a cuatro (dos presidentes y dos comandantes en jefe, pugnando por las mismas cartas).


Un recién llegado ha sido el Iwo:  Un solitario del Folio System del que de momento poco puedo decir ya que casi ni lo he abierto. Por lo que parece, en la BGG produce un buen caudal de preguntas.
A ver...


Y por último, pero no por ello menos importante, tras el Tunisia hemos empezado una partida de prueba al "remozado" Supreme Commander (arriba la teneis, en curso). Han llegado todos los elementos corregidos y, como pensábamos que era un juego que podría valer la pena, una vez solucionado el penoso tema de su edición esperamos retomar nuestro ritmo semanal y poder meternos con la campaña (este mismo jueves, si todo va bien).


Seguiremos informando.