jueves, 25 de mayo de 2017

Victory in the Pacific.

Una gran parte de las entradas en mi anterior blog no desaparecieron, pues estaban duplicadas por aquí o allá. Pero sí hubo una que se borró por completo; y como suele suceder fue la que más me molestó perder: Eran cuatro hilos donde iba analizando mi querido VITP.

Así que ahora, aprovechando que he podido volver a jugarlo -en parte por el gusanillo que nos despertó el ya citado "Setting Sun Rising Sun" del mismo sistema- voy a ocuparme de darle un repaso (aunque esta vez mucho menos ambicioso).

Es un juego de AH. Realmente de la vieja escuela, sin alardes en diseño gráfico, reglamento o marcadores (abajo). Pero una joya que se sigue jugando profusamente más de cuarenta años después de su diseño. Qué lo hace tan especial?


No tengo una respuesta sencilla. Hay lucha encarnizada, hay estrategia y faroleo, hay vidilla histórica, personalidad en las fichas y por encima de todo diversión. Es más, cada lugar por el que peleas de forma desesperada (a veces hasta el último hombre, barco o avíón) lleva un nombre evocador y exige cantidad de decisiones antes de ir por el siguiente.

Como es habitual, podría desmenuzar su secuencia de juego, sus mecanicas de combate y persecución pero eso no lo dice todo. Aquí nos encontramos con un caso donde el resultado es más valioso que la suma de sus componentes.

Es la perfecta unión de todos esos elementos, y a pesar de su aspecto espartano y de sus sistemas ultraprobados (hay quien lo considera el primer antepasado de los juegos de áreas), lo que produce un mecanismo perfectamente engrasado. Incluso hay recursos que normalmente no me gustan pero que aquí funcionan de maravilla.


Desde luego, hoy en día continúo disfrutándolo y encontrando sutilezas en todas sus fases y conexiones. Como ya sabréis, el turno -hay ocho, más uno opcional- comienza con la incorporación de refuerzos, cuya llegada muy asimétrica (y con su nombrecito y factores exclusivos en muchos casos) empieza a definir esa estupenda unión jugablilidad-historicidad que también suele ser garantía de éxito.

En la fase de movimiento subsiguiente las cosas empiezan a "calentarse". Puedes mover para controlar un área (que te dará sus valiosos puntos si al final conservas su dominio) o bien para hacer incursiones (pones las fichas por su lado blanco: no controlas pero "contestas").
En este último caso puedes desplazarte un área más, siempre a través de zonas controladas y parándote en las enemigas -aunque no todas las naciones involucradas tienen las mismas capacidades- lo cual resulta útil tanto para "amagar" como para llevar la guerra a las lejanas tierras de esos demonios de ojos redondos...


Las decisiones se van tomando sucesivamente y alternando ambos bandos; el japo siempre primero con lo que suele tener la iniciativa (al menos mientras le queden portaaviones) pero también reacciona peor. Ya veis que aquí siempre hay un "debe" para un "haber".

Añadid aviones con base en tierra, muy robustos y que también controlan áreas pero más restringidos pues si no tienen una base en el área no pueden operar. Y Marines que ocupan islas y puertos e incluso pueden denegarte, en plena batalla, ese poder aéreo si consiguen ocupar el terreno (a quién disparo primero, a los valiosísimos "carriers" o a esos tipos que pueden dinamitar por completo mi estrategia?).
Incluso hay espacio para pérfidos submarinos que, en un golpe de suerte, pueden enviar al fondo al navío más imponente... o a un solitario patrullero que te prive de puntitos decisivos (no sólo hay que sumar, también se trata de restarle al oponente): moraleja, nunca patrulles con un solo buque!

También en esta fase puedes reparar algunos daños de los barcos que no mueven... dejándote con la dura decisión de cuanto forzar a tus agotadas unidades.

Después llega el combate.



Continuará...

martes, 25 de abril de 2017

Aprendiendo Wargames.

En mi experiencia, los primeros meses del año suelen ser buenos para el wargameo. Desde luego mucho mejores que cuando empieza el calorcito. Sin embargo, la temporada ha venido con muchos problemas que rebajaron en gran medida mis expectativas. En resumen, tiempo escaso y pocas partidas completas me han dejado este invierno y primavera.

Mi bagaje reciente abarca apenas un par de turnos a varios títulos. Se podría decir que, más que jugar, me he dedicado a "aprender" reglas y mecanismos a través de pequeños escenarios y tutoriales de juegos inesperados o que tenía atrasados.

Eso sí, en la mesa sigue -desplegadito en todo su esplendor- el Ukraine 43. Nos había encantado hace ya tiempo y ahora que tenemos la segunda edición estamos deseando ponernos en serio con él.


Que remedio, mientras el panorama se va despejando toca picar un poco aquí y allá; alguna tarde corta, unas horas robadas...

Terminé el año con el Won by the Sword: Poco que decir. Me gusta la época pero se me hizo largo (eso que le dí los primeros turnos a un par de escenarios, solamente). Y en mi opinión pide mucho para lo que ofrece. Buenas ideas pero que no me acaban de llenar. Es como si su "complejidad" y parsimonia lo predispusieran a que no me guste.


Algo más he disfrutado el Pax Báltica, en parte también por lo rápido que va pues en poco tiempo puedes concluir los primeros escenarios.
Curiosamente, este lo tenía aparcado hace tiempo por las razones opuestas: demasiado "light" (además de que como sabéis los bloques no me van mucho). Con todo, me había dejado buen sabor de boca. Me lo ha confirmado ahora.


Sin embargo, la única partida completa tuvo lugar en días de vacaciones. Un veterano jugón y yo desempolvamos el Cortes, de la revista Command. Juego encantador y que en su viejunez encierra cantidad de matices. Eso si, como víctima de la colonización hispana, en una sesión corta me dieron para el pelo hasta casi la toma completa de mi capital.
Abajo, los conquistadores consiguen hollar por primera vez suelo sagrado azteca.


Después tuve la oportunidad, bastante fortuita, de conocer el Operation Dauntless. Uno de esos títulos que ansiosamente aguardé mientras se retrasaba, una y otra vez, su publicación. Hasta que al final me cansé de esperar y lo descarté.
Por suerte, he tenido acceso a una copia y ha sido la sorpresa agradable de la temporada.
Es claramente complejo pero en este caso, no se porqué no me echa para atrás. Será la operación, la escala, el cariño en la edición...


Continúo su "aprendizaje", un poco a salto de mata, siguiendo el meditado plan del autor y sus escenarios con entresijos crecientes (empiezas con movimiento y fuego, luego asaltos, cañones, blindados...).
Todo muy currado, desde el principio me pareció pleno de interés. Un wargame donde tomar decisiones, decisiones.


Para terminar (por ahora), en plan nuevo paréntesis lúdico, tuvimos una jornada napoleónica, con The invasion of Russia y su "Grande Armée" recorriendo la inmensidad de la estepas... y enfrentándose al ejército zarista.
Me sorprendió su aparente "caos controlado" y su diseño por efecto que sin cargarte de reglas acaba favoreciendo, pero no de forma rígida, la recreación de los acontecimientos históricos.
Lo considero un sistema muy majo, bien adecuado para la escala y la época y que, creo, se podría trasladar perfectamente a otros períodos, como el teatro occidental de la guerra de secesión o el conflicto ruso-japonés (por ejemplo).


En fín, ya veis. Breves comentarios tras un mucho picar, pero sin que pueda profundizar demasiado. Espero que la situación cambie en breve. Mientras tanto, ahí está el Ukraine, esperando...


The End.

viernes, 3 de marzo de 2017

El sol se pone, el sol sale.

Conocía la revista Paper Wars hace mucho, cuando parecía poco más que unas hojas maquetadas a toda prisa con aspecto de "cutre-fotocopia".
Desde luego, tenía (y tiene) la ventaja de que no concentra todos sus comentarios en juegos de una sola editorial pero lo árido de su presentación y diseño hicieron que, después de un tiempo, dejara de seguirla.

Hete aquí mi sorpresa cuando ultimamente la veo "revivida", todo colorciño y con juego incluido; presumiendo de "body" sin tener nada que envidiar a otras publicaciones periódicas semejantes.
Los títulos que propone también parecen, cuando menos, atractivos y poco trillados (retirada india, guerra civil finlandesa). Aunque de momento sólo he catado uno: el Setting Sun, Rising Sun, sobre la fase naval de la guerra ruso-japonesa de principios del siglo XX.


Y qué tiene de especial esta sencilla simulación (un mapa pequeño, una plancha de fichas...) sobre un período relativamente "oscuro", para hacerme volver la vista a un "territorio" aparcado tiempo ha?
Pues nada más y nada menos que se trata de una nueva entrega del sistema de mi querido (queridísimo!) Victory in the Pacific! En este caso desprovisto, claro está, de la rama aérea y portaavionil pero con su misma potencialidad de evocación, desafio lúdico y tragedia anticipada (ay, cuántas veces me han hundido el Yamato a las primeras de cambio).

Los he seguido prácticamente todos: Además del VITP, el War at Sea en sus diversas ediciones (algo más ligero pero igualmente atractivo). el Grand Fleet de L2 o hasta otro sobre una hipotética guerra por la Patagonia (estos últimos no los he probado; quizá mi frikismo no llega a tanto).

Alegremos pues el corazón! Parece que de nuevo podré volver a sentir en mi rostro la refrescante brisa del Pacífico. Esta vez no será sobre el plateado puente del Zuikaku, pero bueno... un acorazado pre-dreadnought tampoco es manco.   


Hasta ahora lo he probado una vez, pero enseguida todo me suena. Ya digo, las mecánicas son prácticamente las mismas; aunque ese "prácticamente" no supone en este caso una copia desvaída en la que solo faltan cosas, como la lucha aeronaval, sino que aporta novedades jugosillas como un "fog of war" ampliado, que ya estaba presente en versiones posteriores de su hermano mayor pero que aquí es obligatorio desde el principio. Así, tenemos unas hojas de organización de flotas (arriba, izquierda) donde despliegan los buques que sobre el mapa aparecen en forma de marcador de "escuadrón/división". A su vez dentro de cada uno de ellos se podrán situar en "pantalla", dedicada a labores de observación del enemigo o en "línea", justo detrás, donde las naves más poderosas se encargarán del enfrentamiento principal.
Si es que llega a haberlo, pues puede ser que no se encuentren...

Por lo tanto, cuando surques el océano, intentando controlar rutas de suministro y comercio, tu adversario nunca sabrá si se encara a la "armada invencible" o a cuatro viejos patrulleros de costa.
Y por cierto, aquí tampoco te paras automáticamente si entras en un área con enemigos; depende de la cantidad real de buques que haya, así que ojito con los "faroles", que pueden salir costosos.

En realidad, creo que ninguno de los dos bandos va a ser un paseo por el parque. El japonés es más flexible pero el ruso tiene buenos barcos (y muchos), además de que el nipón está obligadísimo a ir ocupando puertos, acompasándose al ritmo invasor de su ejército de tierra. Algo que recalca el propio mapa, dividido en zonas marítimas como es habitual, pero también en áreas terrestres que debes "dominar" en turnos determinados o perder un porrón de PV.
Y ya conocéis al alto mando del Sol naciente: todo tiene que ir como un reloj, con la complicación que esto añade, convirtiéndose por tanto en un exigente mecanismo equilibrador.


Cuando al final llega la hora de pegar, tras encontrarse y si el que gana la batalla de "observación" no decide la retirada, se revelan pues las principales unidades enfrentadas.
Eso sí, en fila de a uno; cañón contra cañón, sin sutilezas! Y comienza la acción.
Un combate que, ahora sí, calca perfectamente el propio del sistema: tiras un número de dados igual al primer factor de la ficha; con un cinco te mandan de vuelta a la hoja. Con un seis, impactos que pueden dejarte KO si superan tu valor de defensa (segunda cifra).
Estas tiradas pueden modificarse por líderes, que invariablemente van en el primer barco de la línea y pueden compartir su suerte (la mayoría de los rusos son infames, a veces no sabes que es mejor...) así como por los daños que vayas sufriendo. Esto continúa hasta que alguno puede/quiere retirarse o su escuadrón queda "inefectivo".

Respecto al último número, representa lo esperado: las zonas que la nave puede moverse; pero ojo que aquí también hay un matiz, en esta ocasión muy propio de la época. Es así mientras vayas al mismo lugar en que haya un barco carbonero que pueda reabastecerte en pleno mar, si no... a quedarse a la mitad! Los "coal boats" por tanto mueven aparte y no pueden combatir, pero su despliegue es fundamental si no quieres quedarte sin vapor en las calderas ("steam age", amigos!).

Mas "chrome" encontramos en los marcadores ocultos de minas, que pueden aparecer en el momento más inoportuno y ampliar la debacle; se gestionan de manera sencilla: si están presentes, uno tuyo contrarresta otro enemigo (minas desplegadas vs minas limpias).
Completan el producto varias reglas opcionales: un mantenimiento complicado de los motores de los grandes buques -que van acumulando daños- o la situación pre-revolucionaria en la Rusia zarista que puede afectar la activación de alguna flota, entre otras.


Y hay alguna pega? pues las inevitables incorrecciones en textos y ayuda de juego (a veces contradictorias) y el que las reglas vengan unidas a la revista, con lo que o la desmontas o tienes que cargar con ella.
También, que en el fondo está algo más costreñido que sus hermanos mayores, pues realmente estás peleando por unas pocas áreas alrededor de la península de Corea.

Dicho esto, es divertido, va rápido (una tarde) y en general está bien editado. Además de que puede introducirte en un sistema que -para mí- es de lo mejorcito que conozco. Los demás juegos de la serie o son muy caros o están descatalogadísimos (o ambas cosas), así que sería una buena oportunidad.para conocerlo.
Si tenéis ocasión, probadlo. Si no gusta, te evitas el "sofocón´" y si te atrae, sabiendo que los otros amplían el disfrute... A lo mejor os animáis con la "familia".


The End.

lunes, 27 de febrero de 2017

Treinta y seis años y dos tardes.

Uno de los principales placeres que me aportan los wargames es la capacidad de sumergirse y recrear la historia que te cuentan. Por suerte es algo que mi pareja comparte, así que cuando le propuse ocuparnos del 30 Years War de GMT, un viejo conocido, le encantó la idea.

Casualidad, precisamente por estas fechas hace ya algún tiempo publiqué en BGG 30-anos-y-una-tarde. Y aunque desde entonces no lo he jugado tanto como querría, siempre ha tenido reservado un sitio en mi mesa.
En este caso, yo llevaba los católicos temerosos de Dios y ella los malvados protestantes (digoooo... los hermanos en el error). Y como más o menos todo es conocido, en unas pocas horas nos terminamos la campaña.


Al retomar un juego después de cierto tiempo, acostumbro a bichear por la red a ver si hay nuevas aportaciones, comentarios, erratas... aunque a veces resulta contraproducente pues hilos antiguos o respuestas erradas pueden acabar por complicarte la vida.
En fin, es lo que tiene el frikismo; uno quiere tener las cosas controladas y al final puede ocurrir lo contrario. Afortunadamente, poco a poco todo vuelve a su cauce. Sólo es cuestión de repreguntar.

Volviendo a la entrada, veo que sigo pensando prácticamente lo mismo. Me encanta el juego y se que tiene errores, pero puedo vivir con ellos (quizá lo peor la capacidad infinita de las fortalezas...). Así que cuando a veces se pregunta cual debería ser el próximo wargame traducido al español, siempre me entristece que no aparezca ni mencionado.


Como es habitual, tras sofocar la revuelta húngara mis hombres se lanzaron, con objetivo primero, a la conquista del Bajo Palatinado para traerlo de vuelta a la recta senda de la fé. Malditos descreídos, pagarán cara su deslealtad!

Mientras tanto, Victoria se dedicaba a arrasar a sangre y fuego el norte de Alemania con sus daneses, en la mejor tradición del "úsalos o píérdelos". Total en algún momento se van a pirar...
Llegados a este punto siempre me maravilla como, según los registros históricos de la campaña, los imperiales pudieron llegar a combatir hasta Pomeranía y demás. Creo que yo, llevando a Wallestein y sus muchachos no lo he conseguido nunca!


No faltan los consabidos recelos entre los dos paladines del catolicismo (Austríacos y Bávaros) y sus tropas o la progresiva escalada territorial. Seguidos poco después por la inevitable escabechina sueco-española, donde los hombres caen como moscas y durante unos instantes toda Europa contiene el aliento. Normalmente, el desgaste del ejército de Flandes será un hecho y ante los franceses acabará costando caro (además de que los galos pueden reclutar y los hispanos no).

Por no hablar de todos esos magníficos líderes rubios y altos que pueden acabar mandando la casi totalidad de los apilamientos protestantes con cartitas de uno... menudas promociones salieron por entonces de las academias militares escandinavas! En fín, paciencia, algo más de tiempo y Pedro el Grande se lo hará pagar.



Uno de los mantras obligados: siempre que sea posible acabar con un ejército y líder sobre una fortaleza enemiga, para conseguir un asedio gratis al final del turno.
Pero resumiendo, la campaña terminó esta vez con un empate (nuestro resultado más frecuente, la verdad), aunque más cerca de la victoria protestante que de la mía...

Al menos, la capital imperial resistió. Con todo, la lucha fue terrible, casi ni nos enteramos del fallecimiento de varios Papas o de los aconteceres de las Provincias Unidas.
Se impone coger fuerzas para la próxima!


The End.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Solito en Afganistán. (3ª)

Ya es oficial, la CIA está detrás de la escalada en la tensión (ficha de la izquierda, abajo).
Maldición, no se conforman con suministrar bajo cuerda material más o menos obsoleto, difícil de rastrear. Qué va; lanzamisiles flamantes "made in USA"!
Realmente, no les preocupa que lo sepamos... Me pregunto si algún día no lamentarán haber apoyado a estos grupos insurgentes, que perfectamente podrían volverse contra ellos.


Los informes de inteligencia dejan clara la presencia además de otros apoyos, aunque menos relevantes. Incluso esos disidentes posmaoístas! Será posible?! En verdad, la política hace extraños compañeros de cama.

Con razón las zonas rurales están tan agitadas. Mi jefe de estado mayor, con su eficacia habitual, se prepara para enfrentar una ofensiva renovada (ficha de la derecha, abajo).
Al menos, un ambicioso programa de formación de unidades irregulares está en marcha, si bien la transformación de estos rudos aldeanos en eficaces Spetsnaz es inevitablemente lenta y compleja (ficha superior).


Nuestras peores previsiones se han cumplido. La revuelta es general, incluso amenazando las principales zonas urbanas del país. Habrá que echar el resto...

A pesar de sus abstracciones y alguna ambigüedad, esta fase de operación es de lo mejor que presenta el juego. Tras los eventos, refuerzos  y movilizaciones varias, las mecánicas diseñan una situación diferente cada año. Y ahí reside la parte del león, en gestionarla como puedas, haciendo frente a pérdidas de moral y a todo tipo de estrecheces.
Porque la verdad, la partida no resulta fácil. Después de unos siete-ocho intentos (y dos victorias), ya voy definiendo un "modus operandi". Y cuando aparece algún pequeño hueco o inconsistencia procuro interpretarla siempre a mi favor, pero aún así puedes pasar una tarde "complicada" (o perder en los primeros turnos si no tienes cuidado).


En fin, a estas alturas las nuevas tácticas están bien bien probadas: las tropas irregulares preparan el terreno, buscando bases y células desestablilizadoras. Luego, el apoyo de los helicópteros y un segundo escalón de respuesta rematan la faena.
A veces incluso conseguimos atrapar algún cabecilla y desmantelar su cuartel general, pero siempre aparecen más. Parece haber un suministro inagotable de rebeldes, ya he dicho varias veces a Moscú que así no ganaremos esta guerra...

Por no hablar de sus costes, prácticamente cada año arrancamos de cero (después de un round, se acaba el combate y hay que pagar otro PM para empezar de nuevo).


En el fondo, qué buscan estos tipos? Odian las ciudades, quieren volver a la Edad Media!
Los ataques se han hecho más cruentos, indiscriminados. Utilizan el terror, hay lucha a las afueras de Kabul; mi propia unidad de mando se ha visto comprometida.
Pero no cejaremos, no conocen mi voluntad de hierro!

Otro invierno que termina y de nuevo los combates se recrudecen; las fatigosamente levantadas unidades sufren, los hombres caen... junto a las presiones políticas, el desgaste es inevitable (las fichas tocadas también suponen pérdidas de moral; máximo de una por batalla, eso sí).


Al final tengo que rendirme, pero no echaré de menos este país (derrota por poco en el último turno del escenario, en el que tienes que cumplir dos de tres condiciones posibles).
Quizá mi relevo esté cerca pues creo que el Politburó busca una salida. Hay políticos que hablan de una nueva era... perestroika y demás.
Menos mal que el Padrecito ya no está al frente de los destinos de la Santa Rusia!


The End.


jueves, 19 de enero de 2017

Solito en Afganistán. (2ª)

Son los últimos días de Diciembre; aprovechando que los decadentes capitalistas están liados con sus fiestas navideñas, nuestras tropas llevan ya algún tiempo en Kabul. Mientras, desde la frontera septentrional, varias divisiones mecanizadas se ponen en marcha (abajo. borde superior del mapa).

Las cosas marchan según lo previsto. Toda la capital, las principales infraestructuras (el túnel de Salang sobre todo, al norte), los centros estratégicos, están en nuestras manos. En veinticuatro horas hemos tomado el país, ya puedo trasmitirlo con orgullo a Moscú.
Y por fín, gracias a mis hombres, los camaradas afganos podrán llevar su nación al siglo XX, mientras todos esos grupúsculos rebeldes basados en etnias y tradiciones serán barridos como polvo en el desván de la historia.


Inevitablemente, hubo que "pacificar" algunos barrios y se dieron enfrentamientos locales en los flancos de la operación. Simples milicias aisladas que intentaban organizar una base permanente, junto a actividades subversivas menores, encaminadas a golpear la voluntad de nuestros aliados (abajo, fichas verdes "reveladas": tropas y sabotaje).
Sospecho que otras células clandestinas pululan por el territorio, incluso más cerca de lo que creemos, (fichas sin revelar) pero ignoro su entidad. Aún así, no creo que sea nada grave...

Sin duda las tropas están preparadas para batirse con los demonios imperialistas, pero aquí a medio plazo es probable que sea necesario adaptar nuestras tácticas.
En concreto, parece que los comandantes sobre el terreno valoran la importancia táctica del apoyo cercano con helicópteros. Los insurgentes los temen sobremanera... hmm.


Con todo, me dicen que algunas cosas no van como debieran. La mayoría de las unidades gubernamentales están desertando (tras el setup, haces un chequeo por los afganos; menos las unidades irregulares y la policía, todos los demás pueden abandonar el barco. Inevitablemente, más antes que después ocurrirá).
Además, la moral de los insurgentes se ha fortalecido (empieza en seis más tirada de dado: me salió un tres, así que -con nueve- bordean el fanatismo. Muchos eventos y fichas para sacar). Bajar esa motivación es una de las claves del juego, pero es muy difícil.

No lo entiendo demasiado, se diría que mucha gente aún no nos ve como sus libertadores. Hacen falta más esfuerzos. En fin, es cuestión de tiempo. Mientras no se metan los yankys... y qué pensarán los Pakistanís?


Comienza una nueva estación y los acontecimientos políticos parecen precipitarse; se han aliado facciones que en principio no parecían demasiado cercanas, incluso hay informes de un líder carismático: Un tal Osama Bin Laden... (Casi al principio del turno sacas chits de evento, en función de la moral actual. Osama, entre las fichas inferiores -enemigas- a la izquierda del todo). Afortunadamente perviven otras rivalidades que podemos explotar.

Y también se ha constatado un creciente numero de refugiados que se van del país (veremos como nos afecta). Mientras tanto, la campaña encaminada al reclutamiento de unidades para el nuevo ejército popular afgano no va tan bien como debería; hay muchos menos reclutas de lo esperado (dos fichas superiores).

Pero al fin ha terminado este primer año! Las cosas se han puesto serias pero nuestra "arteria principal", que comunica este desdichado lugar con la Madre Rusia, sigue firmemente en mis manos.
El plan original había sido ocuparnos de poco más que eso, dejando el control de pueblos y medio rural al gobierno... pero esos condenados desleales casi no tienen tropas! (se chequea por deserción cada turno).


Ante este panorama he ordenado al estado mayor que me presente varias posibles estrategias.
Y por supuesto no todo son operaciones estrictamente militares: Hemos establecido un protocolo contrainsurgente (fichas con icono de caballo de ajedrez, que se pueden comprar para inestabilizar o fortalecer a un bando según una tirada de dado) pero no acaba de funcionar del todo. Y me niego a permanecer sentado esperando el próximo golpe, debemos mantener la iniciativa!
La buena noticia es que pronto llegaran varias unidades "irregulares" Spetsnaz y -por fin- más helicópteros artillados. Es hora de pasar a la ofensiva. El objetivo sigue siendo ampliar la prosperidad socialista.

De todas las líneas de actuación, al final hemos priorizado una "conservadora" (nunca tienes bastantes tropas, y las operaciones -quitando algún evento- también cuestan puntos de moral).
Me mantendré firme en lo ganado e intentaré ampliar sus límites a las regiones vecinas. Sin plantearme unirlas totalmente o exterminar a los rebeldes (más zonas ocupadas, más puntos de moral).


Mi punto de partida será de nuevo el norte, que lleva más tiempo en nuestras manos. Hasta puede que allí, policías y unidades secundarias (arriba) sean suficiente para esa labor, reservándome los hombres de élite para otros menesteres. Veremos si menos agresividad da más frutos...

Esperanzas vanas, al poco de pisar territorio "hostil", ha aparecido el enemigo! Como salidos de la nada, diversos combates y emboscadas se han producido a lo largo de varias zonas. Y ya nos enfrentamos a formaciones más organizadas, con mejor equipo e incluso coordinadas por algún tipo de cuartel general!
Ha sido como dar una patada a un avispero, menos mal que las fuerzas aéreas han acudido (abajo, disparan antes que cualquier otra unidad y pueden causar bajas previas a la fase terrestre) y solventaron la situación.


Al menos, de momento los servicios de inteligencia no han detectado rastros de tropas voluntarias o yihadistas de otros países... a pesar que desde Moscu ven con preocupación las inquietudes de Irán.
Por no hablar de los informes que alertan sobre la ayuda de la CIA, básicamente misiles portátiles tierra-aire, que podrían empeorar mucho las cosas al negarnos la carta ganadora de la superioridad aérea (a partir de la intervención yanky, todas las fichas insurgentes tienen capacidad antiaérea).

Mientras  tanto, comienza un nuevo año, en el que no preveo grandes operaciones sino que debería poder usarlo para reorganizar mis exigidas tropas. Aunque -debo reconocerlo- últimamente me asalta de cuando en vez el pesimismo... no nos habremos metido en nuestro Vietnam?


Y así está la situación de momento, a mitad de este escenario que dura seis turnos.
El primero, más corto, lo habría ganado al mantener las comunicaciones con la URSS abiertas, pero éste... veremos.


martes, 17 de enero de 2017

Solito en Afganistán.

Por si alguien no lo ha visto en la BSK. Espero completar pronto su análisis con un AAR.


Estas vacaciones cayó en mis manos la última revista Modern War, con su juego en solitario sobre la invasión soviética de Afganistán; un conflicto que a pesar de que en su momento tuvo gran relevancia, e incluso contribuyó a definir una nueva forma de hacer la guerra, no ha sido un sujeto muy abundante en los wargames.

Realmente, la operación original fue bastante ambiciosa y bien diseñada, a partir de varios ejes de avance y un puente aéreo encaminado a ocupar simultáneamente los centros de poder de la capital e infaestructuras clave. Muchos analistas consideran que podía haber funcionado pero la cosa se fue complicando con elementos imprevistos dificilmente calculables (como la ayuda norteamericana o Pakistaní).


Y así te sientes tú, en medio de un avispero en el que nunca sabes que puedes encontrarte. Eso sí, en general la cosa va fluyendo, con bastantes escenarios de diversa duración (la campaña la acabas en una tarde) y varias cosas a tener en cuenta: además de los elementos políticos hay unidades de policía, ingenieros, bases que facilitan la "pacificación" del país o Puntos de Moral (tuyos y del enemigo), con los que sostener tu gobierno títere, realizar ofensivas o recuperar pasos de pérdidas y -básicamente- conseguir la victoria.

La edición es bastante buena (con algunas ambigüedades pero prácticamente sin erratas) y, como siempre, la presencia de la revista es un gran añadido. Aunque tiene -generalmente- una visión muy "proyanky", en este caso la información que aportan los artículos dedicados al tema es de agradecer; tanto a escala operacional como detallando algún combate en concreto. Obviamente, no entra en grandes profundidades pero si cubre huecos que, al menos en la bibliografía en español, son amplios.


El juego consta de un manual corto, una plancha de fichas grandes (tropas y chits) y un mapa del país y sus vecinos, las ex-repúblicas centroasiáticas soviéticas, Pakistán e Irán, representados por cajas donde poder acantonar tropas o refuerzos (y en los dos últimos casos, realizar operaciones de combate con unidades "irregulares" de forma algo más abstracta). Además, en sus bordes se disponen la mayoría de las tablas necesarias para la partida (arriba).

Así que te pones en el papel del oficial al mando del 40º ejército de la URSS, que junto a sus aliados "gubernamentales", se enfrenta a un sistema que lleva los diversos grupos insurgentes, incluyendo unidades de la CIA, voluntarios yihadistas de varios países, etc.

Las fichas -para mí- son muy bonitas y funcionales. Tienen tres valores: potencia de fuego (sacas eso o menos en un dado de seis para producir una baja al enemigo), combate irregular (entre paréntesis, lo sumas a una tirada de dado para ver quien tiene la iniciativa y dispara primero) y movimiento (con algunas fichas que pueden ser aerotransportadas).


Con estos factores podéis ver que se busca reflejar la relevancia del combate de guerrillas que predominará. Por ejemplo las primeras unidades, tanto del gobierno prorruso como del ejército rojo, son muy potentes en un "combate tradicional" al modo del que podrían llevar a cabo contra la OTAN, pero en las montañas y aldeas de los talibanes, pues... la cosa puede estar chunga ya que es muy probable que ellos te peguen antes. A eso se añaden modificadores por el poder aéreo (sobre todo los temidos helicópteros, que desgraciadamente siempre son escasos pues no llegan en grandes cantidades hasta años después de empezar la guerra, a medida que se van desarrollando nuevas tácticas de combate), el uso indiscriminado del terror, o las operaciones de desestabilización "política" (fichas con un número y un icono de caballo de ajedrez, a lo "Troya").

El mapa propiamente dicho ya me gusta menos. Tiene ese diseño de las últimas revistas de la casa que parece formado por señales de tráfico, pero aún así no lo considero del todo feo.


Pero por supuesto no es el juego del año, ojo. Tenemos ese "tiradados" de que adolecen muchos juegos sencillos, y en concreto los solitarios. Eso puede frustrar a jugadores que busquen algo de mayor profundidad en las mecánicas. De hecho, el sistema está sacado de algún juego anterior, como el Creta de la World at War, aunque aquí ampliado con la parte "político-ideológica".

Aún así, a diferencia de esos casos donde a las tres o cuatro sesiones ya "sabes" lo que debes intentar para ganar, aquí la rejugabilidad, creo (sólo le he dado tres partidas a dos escenarios) es mayor. Tanto por el "fog of war" general (todas las unidades enemigas aparecen siempre por el lado "oculto") como por la mayor variabilidad en la "compra" de unidades, los afganos que te desertan o los diferentes chits que salgan; el otro corazón del sistema: Chits que vas sacando en el turno en función de tu moral y con los cuales, tanto aliados como enemigos, introducen refuerzos, reuniones con los señores de la guerra, políticas "nacionales", directrices de Moscú (mayores cuanto peor te va la guerra), operaciones de contrainsurgencia, etc...

Lo dicho, que sabiendo que esperar de él puede ser una buena alternativa para iniciarse en el wargameo onanista y/o en esta campaña tan escasamente representada.


En breve, saltaremos sobre Kabul.