viernes, 5 de abril de 2013

Charletas improbables: Carlos IX vs. Selim II. (2ª)


-Carlos IX. Agradable charla, mi buen Selim. Pasemos revista ahora, si os place, a las potencias menores, humildes testigos de la grandeza de nuestros reinos.
Diría que su función es en general positiva, introduciendo variaciones y algo de imprevisibilidad aunque las necesidades del buen gobierno son casi incontables y en muchos casos no se dispone de recursos suficientes (cartas en la mano) que puedan permitir "derrochar" una o dos en acciones en ellas, ademas de que con frecuencia a corto plazo no te aportarán beneficio.


-Selim II. Me siento muy de acuerdo con lo que afirmais, realmente la puesta en escena se enriquece con la presencia de esos pintorescos territorios (como osan llamarse reinos!). La incapacidad de controlarlos introduce un elemento básico en la rejugabilidad. Y una vez más hay poderes más capacitados para manipularlos y llevarlos a la perdición que otros, como el caso de mi archienemigo el autodenominado "Rey Planeta". Algo que, muy a mi pesar, tiene cierta lógica en estos años nuestros donde la primacía militar y económica hispana se impone.
Sin olvidar el marco escogido. Las cosas serían diferentes (abriéndose el abanico de opciones) si se hubiesen incorporado con mayor detalle la zona oriental de Africa o el Medio Oriente, lugares donde campo mis reales y donde nuestra fe está en continua expansión (una vez más los europeos y su egocentrismo!).
Aún así, el sencillo mecanismo de tutela y activación me parece un gran hallazgo, de lo mejor del momento, simplificando engorros y eliminando casuística que en épocas anteriores hacía farragosa y cargante su presencia.


 -C IX. En relación con lo anterior me permito pues preguntaros sobre el papel a jugar por vuestro imperio. Como bien señalais, al situaros en la perifería, eso puede haceros marginal en el discurrir de los acontecimientos. Cual sería entonces vuestra estrategia? Es posible una victoria sin el recurso a las guerras?

-S. II. Vuestra bisoñez os delata, joven príncipe. Sois todavía novato en las esforzadas lides del gobierno pues jamás la guerra ha traido la riqueza a las naciones. Es el callado avance, los desarrollos sin tasa y el patrocinio de la riqueza y las artes lo que da lustre a los pueblos. Hasta mi gabinete ha llegado noticia de que vuestra capital es renombrada constantemente por su belleza, aplicad eso a la totalidad del reino y vereis vuestro legado en toda su gloria. Si lo pensais bien, ese amplio despliegue de posibilidades confirma igualmente de la riqueza del asunto. Estimula incluso nuestro intelecto y como fuente de conocimiento histórico resulta valioso (si bien siempre habrá quien hubiese subrayado unas opciones sobre otras).

Y recordad que ni el mismísimo Felipe puede imponerse sobre todos sus enemigos a la vez. De ahí que procuremos enfrentarnos a uno (como mucho) en cada ocasión. Es propio de países sin futuro, cegados por la arrogancia de sus estadistas el embarcarse en pugnas sin fin... Hagamos entonces, si podemos, causa común contra él y repartámonos en buena lid sus despojos.


-C IX. Cuan cierta me parece vuestra apreciación y cuan importante, pues, el liderazgo aplicado no sólo a los combates sino al justo gobierno de la cosa pública. Y es que obviamente no todos las potencias tienen un mismo nivel de complejidad.
Diría que el nivel de exigencia es máximo en el caso de mi bello país (infelizmente, está en todas las salsas) o en el del Protestante, tanto por la diversidad de objetivos como por las limitaciones que sufre (al menos hasta el turno 3), comenzando literalmente sin apoyo alguno y enfrentado al todopoderoso Felipe... que a su vez tampoco suele disfrutar un momento de calma, allá en su corte del Escorial.
En gran medida esa pugna marcará el discurrir de la época.
Más plácida puede resultar la gobernanza de Inglaterra o del propio imperio Turco (espero no os ofendais, mi buen Selim).

-S II. Hummmm... Cierto es que, quitando la confrontación con el reino filipino, prácticamente inevitable, el discurrir de mi imperio puede ser un poco ajeno a vuestras insignificantes disputas pero no olvidemos que el comienzo de los tiempos nos ve ya en guerra con el católico, así que mucho dependerá de como ese conflicto evolucione y las concesiones que en su caso se puedan obtener.
Sin olvidarnos de la presencia o no de un gobernante dinámico a la cabeza del llamado Sacro Imperio.

-C IX. Acertadas palabras. Ocupémonos entonces por ganar recta fama que legar a la posteridad. Contemplo ahora ante nueva luz vuestros febriles intentos de construir ese canal, el cual si bien es trabajo posible en estos tiempos resulta digno de un nuevo Hércules, que disfrutarán en gran medida los siglos venideros!
Nos, coqueteabamos con el ambicioso proyecto de Circunavegación del Globo, gracias a mis buenos marinos (Le Testu, bono de +2 a la navegación) mas pareciome un reto muy, muy complicado y costoso para el reino, en que afrontar abundantes peligros, como el tormentoso Cabo de Hornos, a lo largo de un único, breve, lapso de tiempo.

Todo lo cual nos lleva a la cuestión del “equilibrio” en las acciones: Habría mucho a considerar en cuanto al número de recursos que cada una de nuestras potencias puede movilizar en esos períodos de 7 años (por no hablar de los eventos globales, acontecimientos obligatorios que coartan aún más los caminos). Quizá algún día podamos retomar nuestra charla.

-S II. Que así sea.



The End.


1 comentario:

  1. Termina aquí (de momento?) este jocoso y sencillo análisis a dos bandas del VQ. Gracias a Goyocao por su trabajo y colaboración.

    ResponderEliminar