miércoles, 13 de agosto de 2014

La necesidad cruel.

El verano continúa. Hay muchas cosas que hacer y las partidas del grupo, inevitablemente, se espacian un poco. Así que toca buscar alternativas (véase la entrada del Tonking en el "Club de Estrategía") al "cruel vicio" jugón. Entre ellas, pues... había oído hablar bastante de la serie "states of siege", aunque la verdad no me atraía demasiado (ya sabéis de mi relación "ambivalente" con los solitarios).

No obstante, me pillé el Cruel Necessity (ay, la compulsión!) que, una vez leído, destroquelado y jugado, me ha sorprendido gratamente. Si bien la mayoría de las veces lo hemos probado de dos, lo cual conllevó un "plus" de diversión por lo que supone de reflexión y pugna ante las alternativas que te da el sistema.

Me ayudó a "decidirme" (uno siempre intenta racionalizar un poco esas compras para no sentirse demasiado culpable!) el que, de esa misma editorial, el Golan Heights me había dejado muy buen sabor de boca por su ligereza de reglas pero a la vez profundidad estratégica. Así que...


El juego recrea las guerras civiles que asolaron Gran Bretaña en el siglo XVII y que la dejaron prácticamente agotada e incapaz de influir en los acontecimientos europeos del momento.
Fue una lucha a muerte entre dos concepciones político-religiosas que a corto plazo no pareció tener demasiada trascendencia pues sustituyó una monarquía "de derecho divino" por un régimen autocrático, apoyado en el ejército, que incluso acabó por pretender ser hereditario (toma ironía).
No obstante, con el tiempo, esta pugna entre una primera forma de "liberalismo" y los absolutistas también dejó un poso y un anhelo de republicanismo e interés por limitar la acumulación de poder que fructificaría luego, entre otros, en la independencia americana y en la Revolución Francesa.
Incluso nosotros tuvimos nuestra oportunidad, pero nos tocó el cabxxx de Fernando VII!

En fin... volviendo al tema: Debo confesar que me ha gustado mucho desde su edición. Los colores, las texturas... hay quien no aprecia esas fichas gruesas, impresas en un cartón de forma casi "artesanal" y que dejan "hollín" en las manos. Pero a mí me encantan, hasta su olor! lo cual contribuye a que me lo pase genial manipulándolos. Y eso es lo que debe hacerse con un buen solitario, pardiez!
Mejor aún, pues sin embargo no comparte otra característica menos positiva de este tipo de juegos, la dureza de sus reglas y la complejidad de la explicación necesaria para gestionar el "sistema".
Aquí no hay nada de eso, más allá de alguna inevitable duda, todo fluye (se nota que el libreto está hecho por "profes", jeje).

En cuanto a mecánicas, se han comentado ya muy bien en otros lugares así que poco que añadir. Como en toda la serie, la carta que retiras al principio del turno va marcando el recorrido. Pueden producirse batallas que en el caso de este título se resuelven de manera más completa, no como la habitual simple tirada contra una fuerza dada, sino en un tablero táctico (estupenda aportación al sistema). También dan cuenta de asedios (fichas hexagonales que van mostrando/variando su guarnición), los lógicos eventos políticos y religiosos, revueltas, etc.
Seguidamente llega la fase de acción, en este caso consiguiendo/gastando puntos de "Celo", los cuales a diferencia de sus hermanos mayores no vienen predeterminados en la citada carta sino que se obtienen en función de como te vayan (de bien o de mal) las cosas en el mapa. Menos azar, mola! Con ellos tratarás de combatir a las fuerzas del mal y la oscuridad, ya sea frenando ejércitos, recuperando plazas fuertes, legislando o barriendo la impía herejía de la faz de la tierra.
Ah, y no dudéis que siempre hay muchas más maldades que enfrentar de las que tu humilde condición de siervo de Dios puede abarcar!

Acto seguido, nuevo evento y vuelta a empezar. Nosotros lo terminamos en una sentada y en cuanto a rejugabilidad, me parece mayor que en otros casos pues permite jugar las tres guerras tanto de forma separada como en una campaña completa.

Y qué decir de algún otro miembro de la familia, como el "Soviet Dawn", sobre una nueva guerra civil (en este caso la rusa)?
Pues que en principio lo consideraba un juego con todas las de ganar, tanto por su tema, la Gran Guerra, mucho más interesante  y próximo para nosotros, como por su edición, con los estándares de una de las compañías más importantes de este mundillo. Sin embargo...


El problema no es sólo que me resulte muuucho más difícil sino que el elemento clave del juego, las posibles mejoras del Ejército Rojo, representadas por "chits" que modifican y amplían las capacidades del jugador se obtienen de manera muy aleatoria. O un seis o nada! (apenas modificado en algunos casos). Eso lastra la partida de manera dramática pues prácticamente te ves obligado a reservar, cada turno, una de tus siempre escasas acciones en busca de ese escurridizo resultado.

Además, dichas mejoras (que las tengas o no) definen el curso de la partida (aumentando tus posibilidades políticas y/o militares) así como su rejugabilidad (en función de la(s) capacidad(es) que "consigas"). Para empeorar las cosas, tras ese casi milagroso seis viene una nueva tirada a ver que logro concreto obtienes. Y siempre sin relación alguna con lo que vas haciendo en el tablero, como marchen las cosas o según las prioridades que hayas definido, sean políticas o militares. Todo ello está mejor resuelto en el Cruel Necessity, sin duda!
Eso sí, resulta mucho más corto (o será que pierdo siempre muy rápido?.. sniff).


The End.

2 comentarios:

  1. Juegazo.
    Me gusta mucho la serie States of Siege.
    Y este la lleva un paso más adelante, con bastante más profundidad.
    Hombre, básicamente sigue siendo lo mismo, pero hay muchas variantes y excepciones.
    Si comparas este juego con Levée en Masse, por ejemplo, se notan las diferencias.
    Y si, estoy de acuerdo en que la edición es muy buena, con ese aire artesanal.
    Por cierto, yo he jugado 3 partidas y siempre pierdo, llega un momento a mediados de la 2º guerra que todo se te acaba hundiendo...

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  2. Coincido bastante en tu apreciación. Como decía, la States of Siege me parece muy interesante en algunas cosas aunque menos en otras. El mayor problema que puedo verle es la rejugabilidad. Éste sin embargo en ese caso está más currado, tanto por la amplia interconexión de las acciones (rebeliones que tienes que apagar previamente a actuar en su zona, necesidad de echar atrás los ejércitos invasores antes de fortificar tus ciudades), la posibilidad de jugar guerras "sueltas", las batallas más detalladas, incluso con unidades concretas (me encanta el +3 de la caballería de Cronwell cuando carga hacia el centro!), etc.

    Yo también he perdido todas las veces que lo jugué. Pero históricamente es bastante razonable pues la victoria sólo llegó tras la última fase (así que toca aguantar). Y peor me ha ido en el Soviet Dawn, derrotado más de diez veces sin llegar siquiera a terminar las cartas! snifff...

    Y por supuesto, muchas gracias por tu opinión.

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